Bonil deja El Universo
Cuando era niña y los domingos llegaba El Universo a casa, lo primero que buscaba era a Bonil. Era un ritual. Apenas los adultos desocupaban el periódico, iba directo a su caricatura. Luego venían el Mi Mundo, y ya más adelante, cuando las letras me empezaron a ganarse mi amor, Jorge Martillo Monserrate y el Pájaro Febres Cordero, mis primeros referentes locales en la redacción periodística. Pero Bonil siempre estuvo ahí, desde el principio. Hoy, Xavier Bonilla cierra casi tres décadas en Diario El Universo. Y siento que vale la pena decir por qué eso importa. Bonil no es solo un caricaturista. Es un cronista. Desde 1995. Su trazo sintetizó crisis bancarias, golpes de Estado y escándalos de corrupción con una economía de líneas que pocos en el mundo logran. Su estilo — deconstrucción fisionómica, humor como bisturí, lenguaje satírico — convirtió la viñeta diaria en una editorial visual que obligaba a pensar. Y le costó caro. Fue el primer sancionado por la Supercom de Correa, en 20...