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Ceder el voto femenino: La incomprensible “lucha” de la derecha norteamericana

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Por Blanca Moncada Pesante, Periodista Nací en una familia de mujeres que no se dejaron someter. Y hoy, cuando en Estados Unidos hay mujeres organizando cumbres para pedir renunciar a su propio voto, pienso en ellas. Y pienso también en una lojana que, cien años antes, tuvo que pelear ese mismo voto casa por casa, junta electoral por junta electoral. Mi abuela paterna se llama Blanca. Mi abuela materna, Azucena. Los años sesenta no fueron años fáciles para ser mujer en Ecuador, y ellas lo vivieron en carne propia, cada una a su manera. Azucena creció en un entorno familiar que decidió convertirla en la sirvienta de su propia casa. Una hija tratada como mano de obra gratuita para un grupo de hermanos y su padrastro. Y en algún momento, dijo basta. Puso límites a su propia familia, algo que en esa época ni siquiera tenía nombre —hoy lo llamaríamos poner límites, entonces era simplemente "una muchacha rebelde"—. Después se casó con mi abuelo, tuvo sus propias batallas dentro del...

El asesinato de Monika Silva: Todos son sospechosos

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Por Blanca Moncada Periodista Hizo de Montañita su hogar hace más de una década, pero la mataron. Ya no es una corazonada de quienes la conocíamos por su trabajo, ni una intuición de la comunidad de Montañita que nunca creyó la versión oficial. De acuerdo al Cepam y al Comité Permanente por los Derechos Humanos, representantes de la familia de la activista en Ecuador, que tuvieron acceso al informe pericial de su primera autopsia, Monika Silva Koniuszek murió por una muerte violenta, producto de un golpe y de estrangulamiento. La asesinaron. Así, sin el amortiguador de los condicionales ni el susto de la terminología técnica que busca recato con un tibio "no habría sido suicidio". A Monika la mataron. Quisiera ver a los ojos al ministro John Reimberg ahora mismo. El cuerpo de Monika ni siquiera se enfriaba cuando, apurado, adelantaba en medios gobiernistas la teoría de un suicidio y mentía al país sobre un supuesto mensaje de despedida que Monika había enviado (y que nunca e...

Bonil deja El Universo

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Cuando era niña y los domingos llegaba El Universo a casa, lo primero que buscaba era a Bonil. Era un ritual. Apenas los adultos desocupaban el periódico, iba directo a su caricatura. Luego venían el Mi Mundo, y ya más adelante, cuando las letras me empezaron a ganarse mi amor, Jorge Martillo Monserrate y el Pájaro Febres Cordero, mis primeros referentes locales en la redacción periodística. Pero Bonil siempre estuvo ahí, desde el principio. Hoy, Xavier Bonilla cierra casi tres décadas en Diario El Universo. Y siento que vale la pena decir por qué eso importa. Bonil no es solo un caricaturista. Es un cronista. Desde 1995. Su trazo sintetizó crisis bancarias, golpes de Estado y escándalos de corrupción con una economía de líneas que pocos en el mundo logran. Su estilo — deconstrucción fisionómica, humor como bisturí, lenguaje satírico — convirtió la viñeta diaria en una editorial visual que obligaba a pensar. Y le costó caro. Fue el primer sancionado por la Supercom de Correa, en 20...

"Papá" o las 57 mil y un formas de conocer a un hombre

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Sentado, con la carcajada amplia que suelta cuando es feliz, tomó su café sorbo a sorbo esta tarde de sus 57. Café negro, con poca azúcar y mucha charla. Yo, su hija mayor, al frente. El café favorito de la vida suya y de la mía es el que se sirve cuando nos juntamos. 57 ya. Hace 37 se convirtió en padre mientras hacía el servicio militar. No se fue a servir de la patria para huir de la paternidad, lo ha dejado claro a lo largo de los años.   No solo me dio el apellido, el pan nuestro de cada día: los estudios, las medicinas, los uniformes y los corrreazos. No. Ese ejemplar me dio pasión por el conocimiento. Me hizo amar los libros.  Y luego me hizo amarme a mí misma.  57 ya. Hace 24 horas estábamos sentados en la sala de mi hermana menor y lo vi llorar con una de Argentino Luna que hablaba de un aventurero que no terminaba de emprender la aventura. ¿Por qué te hace llorar?, pregunté. Porque me recuerda a mí, soltó.  57 ya. Sonó Chiquillada, de Leonardo Favio....

Respuestas inmediatas a tus problemas

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  Sientes: ¿Enfado? Alza pesas. ¿Tristeza? Escucha música. ¿Mal humor? Toma agua fría. ¿Estrés? Corre. ¿Ansiedad? Medita. ¿Soledad? Ten contacto social. ¿Crisis existencial? Escribe. Tomado de la psicóloga Silvia Severino

Socio Vivienda 2, el hijo descarriado de un plan barrial

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Crónica publicada originalmente en Expreso, en 2019, y reeditada a propósito de una masacre de 22 personas en Socio Vivienda, este 2025. Por Blanca Moncada Pesantes Mediodía. Dos cápsulas de heroína lo esperan en una mesa. Las muele durante una hora, las distribuye en 90 bolsitas de plástico y las entrega a ocho expendedores que la ofrecerán en las aceras de Socio Vivienda 2, a dos dólares la unidad. Todo se vende, siempre. Tomás (nombre protegido) tiene la piel trigueña, la dentadura superior trasera incompleta y 32 años de los cuales más de 15 ha dedicado al expendio. Ha estado en la cárcel por tres ocasiones, dos por tenencia de sustancias sujetas a fiscalización y una por asesinato. Hoy, junto con su hermano, es uno de los cuatro cabecillas que distribuyen droga en Socio Vivienda 2, un lugar al que llegaron decenas de delincuentes de las orillas del Salado en 2014 y que hoy vive una verdadera pesadilla debido a la inseguridad. Se trata de un área al noroeste de la ciudad ubicada a ...

Bien hecho, por lamparosa: el robo que me hizo guayaca

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  2006. Tengo exactamente 40 minutos para llegar al cole. El glorioso Ati II Pillahuaso está ubicado en la bulliciosa esquina de José de Antepara y Clemente Ballén, en pleno centro de Guayaquil. A solo una cuadra queda el temido y nada popular Parque Victoria. Aunque maquillado con la regeneración urbana, sigue siendo el equivalente a un centro histórico de Quito si decides caminar por ahí: peligroso y lleno de arranchadores. Como pelada de Durán, agarro mi 17, Eloy Alfaro, José de Antepara, largo. Es el tiempo soñado en que los buses de Durán todavía avanzan al centro de Guayaquil, antes de que Luis Lalama se crea Cristóbal Colón y empiece a definir nuevas fronteras para los guayacos que dormimos en otro cantón. Tiempo también en que los buseteros no estaban extorsionados por grupos delictivos y solo debían pasarle un billete a los buitres (agentes de tránsito, en lenguaje cívico) de vez en cuando. Y ahí estoy yo, una pelada no tan bonita como la de esta ilustración, pero llena de...