Tener vagina es cosa seria


8 de Marzo de 1908.
129 mujeres murieron en un incendio en Nueva York por pelear por sus derechos.


Son pocas las mujeres que conozco así. Mis abuelas, Blanca y Azucena, son mi ejemplo. De las dos aprendí a ser mujer con carácter. La primera crió sola a cinco hijos, con dos trabajos. La segunda, pudo gritar un día que estaba cansada del maltrato y mandó a la mierda a mi abuelo, que -arrepentido- dejó de lado la violencia y la empezó a respetar (después de que ella casi se lo corta).

Luego vino mi única tía, Bella. Por ella aprendí que la independencia es lo más importante que puede acompañar a una mujer. Trabajó; pagó sus diversiones... Así ningún infeliz podía creerse su dueño. Pero además de eso, ella me enseñó a ser auténtica, a no fingir, a decirle a la vida: Esta soy yo.

Este post se los dedico a ellas, porque de alguna manera, son las mujeres que me moldearon durante la infancia y la adolescencia.

Les dejo un feliz día a las mujeres independientes que no son feministas ni se engrandecen por tener vagina.
A las que no se hacen las sufridas,
a las que no son intensas,
a las de inteligencia emocional bien puesta.
Feliz día.
Feliz día a las que pudieron solas llevar sobre los hombros una familia.
Y a las que dijeron: Soy lesbiana y es lo que soy pese a la tormenta moral que les caería encima, feliz día.
A las que son capaces de no seguir modas cojudas que demandan horas en un gabinete, feliz día.
A las que saben que el verdadero cultivo del éxito no está en el cuerpo sino en la cabeza, feliz día.
A las que no permiten que nadie las pisotee. Feliz día.
A las que leen, feliz día.


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