Durán no es Guayaquil y El Recreo no es Macondo
Ilustración de El Recreo, de Durán. Por Wilson Limones , o Sengvou, como se hace llamar. Muchos años después, frente al volante de su taxi, Cristian El Gordito había de recordar aquella tarde remota en que su vecina lo llevó a conocer la desgracia. El Recreo era entonces una zona de invasión en la que familias pobres llevaban sus tereques y ocupaban solares vacíos, que luego serían parte de un plan habitacional popular que comandó el Loco Bucaram en los últimos años de su gobierno. Se acababan los noventa y Cristian entraba a la adultez. DJ y estudiante. Estaba por terminar la secundaria en el colegio nocturno Juan de Dios Martínez Mera cuando la mamá de uno de sus panas, que era militante en el partido de El Loco, lo embarcó en la aventura de tener una casa propia. El gordo no dudó en aceptar el reto de la invasión. El mayor riesgo fue aguantar moscos, grillos y vallenato a todo volumen. Como era soltero, no tenía problema en ir a hacer guardia a los dos solares d...