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Durán tiene su propio carnaval de Guaranda

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En un rincón del centro de Durán, desde hace diez años se gesta un carnaval tan colorido como el de Guaranda, con todos los elementos folclóricos que requiere la fecha y donde el trago y la comida no le cuestan un solo peso a los invitados. Se trata de una fiesta familiar que empezó en una casa y se apoderó del barrio poco a poco. La inició José Cruz Daquilema Silva, un personaje icónico de Durán que dejó este mundo en agosto pasado. El fin de semana, cuando apenas se iniciaba el feriado, se le rindió homenaje póstumo por su legado en la inauguración de la tradicional celebración, que nació como excusa para no salir de casa, recuerda Marco Daquilema, uno de los nueve hijos que organiza el encuentro cada año. La corona del rey, como en las familias más respetadas de la monarquía, solo puede ser cedida a uno de los miembros pura sangre.  Marco fue el primero en ostentarla. Este año, el elegido fue su hermano Freddy, quien, con los miembros de su corte en la cola d...

A Durán

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Durán, cantón de mi vida, mi infancia y mi virginidad, cuán afligido te veo desde que te tomó la maldad. Los hacheros del cerro siguen allí, Igual que la obra inconclusa. Te amagan con par palmeras, Te administra la gentuza. Esa de la boca grande, Mucho habla, poco hace. Pero ve a ver sus mansiones Y el tuneo que se hace. Te mueres de sed junto al río, Ya no tienes piscipoza Hasta la feria te quitaron Por otra media espantosa. Durán ciudad que progresa, Rezaba un letrero a tu ingreso. En tiempos en que otro choro Se creía tu alcaldeso. Pero el olvido ha sido yugo, no puedes salir a flote Y se suma otro verdugo Desde que ya no usas bote. Aerovía te regalarán disque para darte luces. Pero, en corto, te engañarán... te van a quitar los buses. Mientras tanto, camarada, vamos a celebrarte, con tren o rica fritada para eternamente amarte.

El zoológico asesino

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Medianoche. Conduce su taxi por la entrada del Niño Divino, en Durán. Hay autos parqueados y algunos transeúntes salpicados como zombis hambrientos a lo largo de la avenida. Uno de ellos le hace señal de pare, dos aguardan en la vereda. “¿Cuánto nos cobra de aquí a Tangamandapio?”. (Entiéndase por Tangamandapio un punto lejano de nuestra Costa, adonde solo se entra en burro. Que un taxista acepte una carrera hasta allí es casi imposible). “Cien dólares”, ofreció el conductor, casi sin frenar, a la espera de que el pasajero se niegue. “Perfecto, vamos”. Abrió las puertas. Se subieron. Se quedó estupefacto. “Esto me huele mal”, pensó. Suena el celular del copiloto. “Ya, ‘Perro’, ya voy en el taxi, aguanta”. Cierra y suena otra vez. “’Culebra’, ya me llamó el ‘Perro’. Estoy en camino”. Y otra vez. “’Oso’, anda a la casa del ‘Perro’, que ya llego. Por ahí va ‘Culebra’ también”. Monte y carretera. “Entre por esa choza de caña”. El camino de tierra se extendía hasta el infinito. Su p...

Los pacifistas de la dos (una anécdota duraneña)

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Cuando un foráneo visita la Primavera 2, en Durán, tiende a creer que sus habitantes son pacíficos o que el hippismo no ha pasado de moda.  En cada esquina hay gente levantando la señal de la victoria, sí, pero se engañan.   Hay en el cantón un servicio de transporte organizado por autos que deben completar el cupo de cuatro pasajeros para salir hasta Guayaquil.  Los usuarios del taxirruta identifican  a sus choferes  con la insignia sesentera del amor y la paz. Los conductores se detienen y los llevan por un dólar.  El taxirruta tiene varios destinos, el de la ciudadela se conoce como La Dos, de ahí los deditos levantados. Cuando están en la Abelt Gilbert, o Primavera 3, la señal agrega, por obvias razones, un dedo a su pedido. PD: Si visitas la Primavera 2 y me ves desde un taxi, ya sabes cómo saludarme. Si quieres conocer a Durán, tal vez debas leer también: Hay zombis en mi barrio y La mierda no se lava con ceniza

Hay zombis en mi barrio

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No te vayas, por favor, dame un momento y te cuento. No pienses que estoy loca; y puedes estar tranquilo, hace tiempo que no me pego un porro. Esto es real. Hay zombis en mi barrio. Están en todos lados y a todas horas. No muerden, a veces roban, pero en la mayoría de los casos son inofensivos. Advertí su presencia hace un par de años, cuando todavía eran pocos. A algunos incluso los conocí en la escuela y con otros compartí juegos tradicionales cuando niña. La Primavera 2 -una ciudadela de pobres que está en Durán- es un pedazo de tierra dividido en varios sectores, que se organizan en peatonales, que hacen las veces de parqueaderos de vecinos de nariz respingada que ya pudieron comprarse un auto. Allí todavía se coge agua con bomba, y los más privilegiados tienen cisternas. Hay parques, pero desde que los zombis se apoderaron de ellos están prohibidos para los niños. También hay matas de almendra y mango, y muchas viejas chismosas que en épocas de calor salen a la esquin...