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Mostrando las entradas etiquetadas como poema

Llámame

No digas que partiré mañana porque todavía estoy llegando. Mira profundamente: llego a cada instante para ser el brote de una rama de primavera, para ser un pequeño pájaro de alas aún frágiles que aprende a cantar en su nuevo nido, para ser oruga en el corazón de una flor, para ser una piedra preciosa escondida en una roca. Todavía estoy llegando para reír y llorar, para temer y esperar, pues el ritmo de mi corazón es el nacimiento y la muerte de todo lo que vive. Soy el efímero insecto en metamorfosis sobre la superficie del rio, y soy el pájaro que cuando llega la primavera llega a tiempo para devorar este insecto. Soy una rana que nada feliz en el agua clara de un estanque, y soy la culebra que se acerca sigilosa para alimentarse de la rana. Soy el niño de Uganda, todo piel y huesos, con piernas delgadas como cañas de bambú, y soy el comerciante de armas que vende armas mortales a U...

Propuesta

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Sé mi amigo incondicional y muérdeme el cuello de vez en cuando. Aliéntame a fijarme metas y bésame hasta no poder respirar. Yo te propongo complicidad y camaradería; salvajismo y sudor. Toma mi mano, lee conmigo, viajemos por el mundo siendo inseparables, sin dejar la individualidad que sostiene nuestra esencia. Proyectémonos hacia un mañana consistente. Siendo dos y siendo uno. Y, eso sí, jamás dejemos de vivir el hoy, es lo único que tenemos, y lo mejor.

Margarita, me pica el vestido

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Margarita Debayle. Nicaragüense nacida en 1900, hija de un doctor experto en rayos equis y nieta de un presidente de su país, pero acá el que importa es el papá, porque si no hubiera sido el médico de cabecera del poeta Rubén Darío, este último no habría escrito para su hija el poema A Margarita Debayle, y yo, casi un siglo después, no habría declamado sus versos frente a un micrófono en el patio de la escuela fiscal en la que hice la primaria, con un peinado sin fijador, un vestido caluroso y un sol que castigaba casi hasta el llanto. Para mi desgracia, la reina de la Iván Gallegos de ese año tenía como nombre nada menos que Margarita, por lo que a la señorita Flora se le ocurrió que Blanquita Moncada, la niña pato poeta, recite para la reina el poema de Rubén Darío, que empezaban así: Margarita está linda la mar,  y el viento,  lleva esencia sutil de azahar...   La señorita Flora no era tan señorita, era más bien señorota, una señora lojana que ...

Sobreviví

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Sobreviví al 2000 y al 21 de diciembre de 2012.  Al yapingacho del localcito que queda afuera de la iglesia  y a los chuzos sin registro sanitario de los bajos del Santa Ana.  Sobreviví al despecho de amores adolescentes, a la traición de falsos mejores amigos y a un novio con pinta de suicida Sobreviví a una familia disfuncional, a la pena de la ausencia una madre emigrante. Y, con algo de suerte y una tía enojona, mi virginidad sobrevivió a mi adolescencia. Sobreviví a un supletorio de inglés en primer año, a un cambio de colegio, a la miscelánía de Álgebra y al análisis literario de La Iliada. Sobreviví a la primera borrachera, al concierto gratis de las fiestas de Octubre y a los choros carteristas de la metro. Sobreviví al Fenómeno del Niño,  al trancazo del cambio climático y al: "ay, mijita, estás hirviendo en fiebre" Sobrevivo hoy a la hache,  droga macabra, a la bachata en altoparlante de mi vecin...

No me gustan las discotecas

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No me gustan las discotecas.  Soy de bares y veredas.  No me gustan los tacos. Soy de Converse  y de pisos chinos de a diez latas. No me gustan las carteras de cuero. Soy de bolsos hippiosos que lleguen a la rodilla. No me gusta peinarme, Dios lo sabe. Nací samba. No me gusta ver televisión. Soy de viajes y de libros. No me gustan los cocteles. Soy de biela de a lata,  de sácale los diablos a la patucha.  Del tabaco y "la conversa" Y también del buen café. Y dos regalos Yo soy así: El estuche

Solo por hoy

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Déjame que me sueñe entre tus brazos que tus labios se adueñen de los míos que mis ojos te escruten con locura por hoy sé el dueño de mis desvaríos. Mañana que seré solo tu amiga puedes volver a reescribir tu historia pero hoy no me sueltes todavía y lléname de miradas la memoria Solo por hoy regálame tu tiempo que ya no tarda en acabar el día Para mí desde hoy serás un templo y mañana seré solo tu amiga. 

No me he ido

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Yo no me he ido y ella lo sabe. Revisa mis huellas. Escudriña el pasado, repasa recuerdos incógnitos, reconstruidos de anécdotas. Vivo y revivo por labios de otros. Ella me odia. Me ve en sus ojos, soy la maldición eterna de la que nunca podrá librarse. Estoy en él,  en su mente,  en su alma,  en todo lo que botamos a la borda antes de que ella llegue. Guarda  -ilusa-  la esperanza de que me vaya para siempre. Me borra por ratos, a besos, a risas, a momentos compartidos. Construye paraísos memorables  y los destruye al instante, al descubrirme  -de nuevo-  en la nostalgia de su mirada. Yo no me he ido y ella lo sabe.

Quería

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Representación de la Lujuria, según Pisanello. Quería que me prendas fuego esa noche. Quería que me tomes, que dejes de lado el pudor y las buenas costumbres. Esas que solo sirven para ocultar la esencia bestial que llevamos dentro. Quería que me prendas, que incineres mi deseo y lo utilices para iluminar mis ganas, que son tus ganas también desde hace mucho. Quería morderte y que me muerdas, abrirte una herida por placer y luego pedirte perdón por protocolo. Quería que me hagas vibrar. Sentirte en el centro y encerrarte en mí para ser contigo en un instante. Quería sudar, sentir, amarte por un rato y que te vayas sin dramas. Para siempre.

La mierda no se lava con ceniza

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Salí de la casa y vi a gente con una cruz en la frente.  Allí estaba la brinquilla que es hija de la vieja sapa,  el veterano borracho.. .  Estaba el que le puso los cachos a la mujer y se fue con la otra;  estaba la otra.  No faltó el patán que le pegó a la madre el otro día  ni el choro de la hora boba.  Caminaba contenta la seño que atiende el puticlub en el que se rematan todas las farras del fin de semana.  A lado de ella vi al pelotero apostador  y al vago al que aún mantiene la familia que está en España cuidando viejitos.  La curuchupa que no devuelve la pelota de los niños verederos caminaba hacia allacito,  es la misma que le da veneno a los gatos de la tetona que  los fines de semana prende el equipo a todo volumen con bachata y vallenato;  esa, que se tiró al vecino que vende maduro con queso a dolar cincuenta. Vi al flaco, al gordo, al patucho, vi al colorado, a...